“El Valle de Coral y la posada de Icicle”
Cuando salimos de la casa tuve una visión de Sefirot andando por un camino cercano que antes no pudimos cruzar. Los seguimos y llegamos a una casa en forma de concha por la que trepe, no sin antes abrir el cofre que había a mi izquierda (ahora Cid tenia un arma mas potente). Salí por la parte superior izquierda y en el área siguiente me puse a escalar el desfiladero poniendo un poco de sentido común a la hora de elegir la direcciones. Recuerdo que baje por una larga escalera para obtener la materia PM-PS. Subí de nuevo, esta vez hasta el final de la escalera, y luego me dirigí hacia la derecha. Abrí el cofre que me encontré y salí por la puerta del Norte. Salí al mapamundi y me dirigí hacia el Oeste. Tras las montañas se encontraba la posada de Icicle. Este precioso pueblecito estaba cubierto de nieve. Parecía sacado de un cuento y me encontré muy a gusto en él. La primera casa a la izquierda era una tienda de armas. Tenían algunas cosas interesantes y no me importo pagar un poco mas para estar bien armado (el Microlaser le gusto mucho a Barret). Luego hablé con el hombre muy amable que me informo de que hacía poco había pasado un hombre(¿¿Sefirot??) que manifestó su intención de dirigirse hasta la frontera del Norte, y que para llegar hasta allí debía pasar a través del Gran Glaciar y de los Acantilados de Gaea. De repente aparecieron dos esbirros de Shinra acompañados de Elena, que intento golpearme. Yo evité su golpe esquivándolo hacia la izquierda nada mas que ella termino de hablar. Descubrí que la mejor manera de llegar al Cráter del Norte era descender en Snowboard por el Gran Glaciar, así que entre en la primera casa que había a la derecha y, tras hablar con un niño, conseguí un Snowboard. Aquella región era muy grande, y pensé que necesitaba también un mapa. Entre en la casa del señor Holzoff (a la derecha) y en una de las paredes encontré un mapa, que por supuesto tomé “prestado”. Luego entré a la casa que estaba junto a la tienda de armas y escuche unas cintas muy interesantes de la madre de Aeris y su marido, el científico de Shinra, Gast. Cuando pensé que ya no quedaba ningún cofre por abrir, lugar por explorar ni objeto que comprar me dispuse a realizar mi primer descenso en Snowboard. “Snowboard y escalada en la montaña de Gaea” Todo un flipe: bajar por la colina era mas divertido de los que pensaba (de hecho repetí varias veces, convirtiéndome en todo un as). Me percate de los lugares donde caía, comprobando que eran diferentes según el trayecto que hubiera tomado en la bajada en Snowboard. Pululé por todos los recodos nevados que marcaba el mapa. No descubrí nada por lo que mereciera la pena esforzarse, asi que mire en el mapa de nuevo y me dirigí hacia el norte, pero el camino fue largo y caí extenuando. Afortunadamente, un hombre que llevaba 30 años viviendo allí me recogió y me aconsejo sobre como debía entrar en calor y recuperar fuerzas para escalar la pared de piedra que me esperaba al norte de su cabaña. Escalarla no fue difícil, ya que unas banderas rojas me indicaban por donde debían seguir trepando. El problema era que la temperatura era tan baja que mis miembros se iban entumeciendo mientras subia, y la temperatura de mi cuerpo bajaba alarmadamente. (NOTA: Cada vez que llegues a un saliente, pulsa rápidamente � para moverte y hacer que la temperatura de tu cuerpo suba hasta 37 grados) mas adelante tendría que escalar otras dos paredes aún más complicadas, pero por el momento había logrado llegar a la cima de la primera, donde me esperaba la entrada a una oscura cueva. Subí y seguí por el norte hasta que giré hacia la izquierda y me metí por una entrada. Cruce por encima de un puente y doble ( me costo un poco porque no veía bien) hasta llegar a la parte superior. Empuje un gran pedrusco que, al rodar, me abrió camino un poco mas abajo. Continué por el nuevo camino improvisado hacia el norte y llague a una salida. Escale otra pared (arriba, derecha, izquierda) y llegue a una cueva llena de agujeros en el suelo. Podía ver un cofre, pero de momento me era imposible alcanzarlo, al igual que la salida de la izquierda. Nueva entrada a otra cueva. Me estaba empezando a cansar de tanto subir y bajar, pero en la cueva encontré un manantial de aguas cristalinas que sanaron mis cansados miembros y restauraron mis puntos de magia. Ya restablecido, salí por la derecha y baje, enfrentándome por el camino con algún que otro Dragon azul. Pero lo peor estaba por venir: cuando llegamos a la parte inferior del pasillo apareció de repente un Dragon de dos Cabezas. Schizo Su cabeza derecha escupía Fuego, mientras que la izquierda lanzaba Hielo, asi que cualquier conjuro del mismo signo que el de la cabeza correspondiente solo conseguiría sanar al Dragon, pero si los intercambiábamos (por ejemplo atacar con fuego a la cabeza izquierda) lograríamos dañarlo. El Dragon también podía lanzar un terremoto de gran intensidad que afectaba a todo el grupo y era inmune a los efectos de Gravedad y Veneno. Concentramos el ataque en una cabeza, sobre todo lanzando conjuros del signo contrario y finalmente eliminamos la otra. Al terminar, volvimos al manantial y sanamos nuestras heridas. Bajamos y volví a escalar por ultima vez a la cima de la montaña. Desde las alturas pudimos contemplar el bello cráter humeante en el que Sefirot nos esperaba. “Hipnotismo y leyendas en un cráter” Tifa me acompaño hacia la izquierda en mi descenso al cráter. Comprendí sus sentimientos por lo ocurrido con su padre y entendí que quisiera participar activamente. Recogí la materia Neo Bahamut que había dejado uno de los misteriosos seguidores de Sefirot. Mire al cielo y vi una nave de Shinra: el presidente Rufus, su gradaespaldas Heidegger y el científico Hojo viajaban en ella. Seguimos siempre hacia el Norte y un par de travesías el fuerte viento nos impedía pasar. Teníamos que esperar a que se calmara para avanzar. El primero fue fácil, pero en el segundo había además un peligroso aura de energía de color verde. Tuvimos que compensar ambos fenómenos atmosféricos y pasar cuando el viento estaba mas bajo y la energía no se interponía en el camino. Detrás nos esperaba Sefirot. Una vez mas volvió a apoderarse de mi voluntad y me utilizo como a una marioneta. Como un cobarde, escapo, no sin antes dejar tras de si una reencarnación de Jenova. El tercer encuentro con Jenova La lucha estaba otra vez servida..... La lucha no fue tan dura como la primera vez. Tras el combate logramos recuperar la materia Negra, que entregue a Barret (o a Red XIII) para que la guardaran. Luego hable con Tifa y nos dirigimos rumbo Norte. A medida que avanzamos el viento era cada vez mayor y para cruzar uno de los pasos tuvimos que tener en cuenta no solo al aura de energía y los fuertes vendavales, si no también una tormenta eléctrica que lanzaba rayos cada cierto tiempo. Entonces Sefirot comenzó a jugar con nuestras mentes creando una ilusión y situándonos en Nibelheim. No teníamos a que hacer caso a esas estupideces, ya que solo intentaba confundirnos como izo conmigo hace cinco años. Por eso pensaba que mi ciudad natal ardió y fue devastada. ¿O quizás no?. El caso es que Sefirot contó una historia alucinante. Nos dijo que yo había sido construido por Hojo hace cinco años, después de quemarse Nibelheim. Según el, yo no era mas que un muñeco hecho a base de células vibrantes de Jenova, su saber y el poder de Mako. ¿¡Era acaso un clon de Sefirot incompleto!?. Tifa me dijo que no le creyera ¿Acaso no teníamos recuerdos de haber estado juntos de niños? Puede que Tifa tuviera razón, pero yo seguía muy confundido. Sefirot me enseño la foto que nos hicimos y yo no aparecía en ella. Salía alguien parecido a mi. ¿Otro Cloud? Esa fotografía debía ser falsa. Yo estaba totalmente seguro de que cinco años atrás había ido a Nibelheim para inspeccionar el reactor y para visitar a mi madre. Y que estuve tocando el piano, mirando en los cajones y leyendo una carta en la habitación de Tifa.... Mientras tanto, Rufus, Escarlata, Hojo llegaron por fin al cráter, justo a tiempo para ver como ARMA, una bestia ancestral, despertaba de su letargo. Sefirot se transformo en Tifa y engaño a Barret y Red XIII para que fueran a ayudarme, aproximándose al centro del cráter y consiguiendo asi de nuevo la Materia Negra. Aparecí en el lugar donde estaban los esbirros de Shinra y les aconsejé que se marcharan, ya que allí tendría lugar la Unión. Mis pensamientos volvían a ser confusos: pensaba que no había estado persiguiendo a Sefirot, sino que había sido invocado por él, asi que ante mi propio asombro, le traspase la Materia Negra a Sefirot y mis amigos fueron llevados en la nave de Shinra. Había caído en sus garras por mi culpa. “Escape de la Prisión de Junon” Por lo que me contaron después ya que no estuve presente en esas escenas-Tifa durmió durante siete días en el hospital de Junon. Al despertar vio a Barret, quien le informo de todo: Shinra les había apresado, el cráter estaba ahora rodeado por una enorme barrera luminosa donde dormía Sefirot, ARMA deambulaba destrozando todo y que un enorme meteorito conjurado por Sefirot se aproximaba a la tierra para destruirla. Al parecer, luego llegaron Rufus y Heidegger y ataron a Tifa y Barret mientras les daban la terrible noticia de que iban a ser ejecutado. La ejecución iba a ser retransmitida por televisión: ambos eran los chivos expiatorios perfectos para cargar con las culpas de todo lo sucedido y tranquilizar los ánimos de la población. Barret siguió a Tifa hasta que llegaron a una sala donde Escarlata había preparado una especie de rueda de prensa, con cámaras de TV incluidas. Escarlata encerró a Tifa en una cámara de gas (aunque no se dio cuenta de que la llave cayo al salir) y cuando todo estaba preparado para la ejecución se interrumpió por la repentina aproximación de ARMA. Cait Sith pese a que pertenecía a Shinra, se oponía a la pena capital y además odiaba a Escarlata, con lo que se quito su disfraz y la durmió con gas somnífero. Barret aprovecho las confusión para liberarse de los dos guardias que lo escoltaban y luego trato de abrir la puerta de la cámara de gas donde estaba Tifa, sin lograr moverla ni un centímetro. Mientras tanto, Rufus dio ordenes a sus soldados para que dispararen a ARMA, que ya estaba muy cerca de Junon. Barret hablo con Cait Sith y llegaron a la conclusión de que lo mejor era dirigirse al aeropuerto. Salieron de la habitación y giraron hacia la derecha. Cuando llegaron al aeropuerto subieron por la misma plataforma por la que yo había bajado hacia algunos días en mi anterior visita a Junon y se encaminaron hacia la nave por la derecha. Mientras, el gas de la cámara donde estaba Tifa se abrió pero ella logro desatarse de la silla gracias a su habilidad ( x, x, D, x + D, D + O, O) y cerro la espita del gas que había a su izquierda. Luego intento salir por la puerta, pero le fue imposible. Pero el destino quiso que en ese preciso instante ARMA disparar contra el edificio de Junon en el que se encontraba prisionera, promocionándole asi una salida improvisada. Escapo por el agujero, pero fue descubierta por Escarlata. Descendió por la pared del edificio y corrió todo lo que pudo por encima del enorme cañón que tenia a su izquierda. Escarlata la alcanzo, pero Tifa, enfurecida, no paro de abofetearla. Barret llego al rescate e una nave y aviso a Tifa para que se agarrase a la cuerda. ¡Estaban a Salvo! “Tifa cuida de mi en Mideel” Tifa hablo con todos los miembros se la aeronave Viento Fuerte y luego fue a la habitación con el letrero Operaciones, donde recupero fuerzas y selecciono un nuevo equipo. Su próximo lugar de visita era Mideel, situado en la isla mas al Sudeste del mapa, en la mitad de un bosque. Allí, mientras acariciaba a un perrito callejero, escucho a dos hombre que hablaban sobre un naufrago que habían encontrado en la costa. Tifa sospecho que podía ser yo y fue a la clínica. Efectivamente, era yo. Sufría una intoxicación de Mako y me encontraba en un estado casi catatónico, incapaz de articular frase alguna coherente. Tifa, al verme, se quedo a mi lado como buena amiga para cuidarme en aquellos duros momentos. Por su parte Cait Sith revelo las intenciones de la corporación Shinra: querían reunir una materia conocida como Enorme que se encontraba en cuatro lugares distintos para intentar destruir el meteorito. Después de hacer todas las compras necesarias, Cid se declaro nuevo jefe del grupo, y todos (menos Tifa) subieron a bordo de Viento Fuerte. (NOTA: No es necesario quedarte con las cuatro Materias Enormes para terminar el juego. Algo que te serian de mucha ayuda es conseguir las cuatro Materia Especiales ya que mas a delante podrás encontrarte con muchas dificultades. Si te decides en buscarlas te recomendamos que el mejor momento para empezar tu crianza de chocobos seria antes de entrara en la Cueva Norte pero si lo puedes hacer antes mejor. Cualquier duda que tengas sobre esto visita nuestra sección “Crianza de Chocobos” allí encontraras todo lo que necesitas saber. Debo recordarte que esto te llevara mucho tiempo y dinero) “Intensidad en Corel del Norte” Primero se dirigieron a Corel del Norte. El viaje era largo: cruzaron los raíles hasta el reactor Mako, donde fueron atacados por algunos guardias de Shinra. Cuando terminaron con ellos vieron salir delante de sus narices un tren en el que se escapan con la materia. Cid dio algunas ordenes rápidas y en unos segundos estaban montados en otro tren un poco mas pequeño. Cid movió las palancas de impulso lo mas rápido que pudo ( y D alternativamente) y salto al tren que transportaba materia. Tenia 10 minutos para lograr detener el tren. Pero en cada vagón se encontraban enemigos bastante difíciles que le consumían tiempo. (Nota: lo mejor es no utilizar hechizos de invocación, ya que son muy lentos y el reloj sigue corriendo. Por igual motivo, es recomendable acceder al menú de inventario lo menos posible). Menos mal que consiguió vencer en la cinco peleas y logro frenar el tren a tiempo( ¯+ x repetidas veces), porque si no se habría estrellado contra el pueblo de Corel. En agradecimiento por salvar sus vidas, los habitantes de aquel vertedero le dieron la materia ultima (Nota: si no has logrado parar el tren, puedes comprar la materia a un chico del pueblo por la irrisoria suma de 50.000 Gil). “La estrategia del Fuerte Cóndor” Tras el descanso e la posada, fueron al Fuerte Cóndor, una torre azul con un pájaro dorado sobre ella. En el ático hablaron con un hombre que le explico la forma de combatir con l armada de Shinra. La estrategia consistía en impedir que las hordas enemigas lograran llegar a la cima del monte donde dormía el Cóndor. Para ello había que colocar unidades de todo tipo de manera estratégica e inteligente. La batalla fue larguísima, con cientos de movimientos y ataques, pero gracias a nuestra ingente riqueza pudimos contratar mas personal y material para el combate: defensores para la parte superior, catapultas para los flancos, atacantes y luchadores en la zona inferior.... también fueron muy útiles los volquetes de piedra triples, que colocamos a cierta distancia y que debilitaban al enemigo. Tras derrotar a los dos oleadas de enemigos, el pájaro de la torre se desplomo. Entraron por la puerta que antes estaba cerrada y recogieron del nido la materia Fénix. Luego bajaron a hablar con el hombre del sombrero blanco, quien le hizo entrega de la segunda Materia Enorme. “En el interior de mi mente esta la verdad” Volvieron todos a la clínica de Mideel para verme. Repentinamente, se produjo un temblor, aparecieron un nuevo tipo de ARMA, al que afortunadamente hicieron huir gracias a toda clase de invocaciones y Limites. Pero la tierra continuo temblando y, aunque Tifa intento sacarme de aquel lugar manejado mi silla de ruedas, el suelo se rompió y caímos. Al verme de nuevo la luz, Tifa estaba en mis sueños, o mas bien... dentro de mi mente. Tifa indagó en mi memoria para recuperar mi yo real haciéndome recordar tres acontecimientos clave en mi vida: mi llegada junto a Sefirot a Nibelheim (el Cloud situado mas al norte), la promesa que le hice a Tifa de protegerla aquella noche en la que decidí alistarme a Soldado (el Cloud de la izquierda) y los recuerdos de mi infancia, con mi inadaptación al grupo con el que jugaba Tifa y como la seguí por el Monte Nivel tras la muerte de su madre (el Cloud sentado en la escaleras). Pero el recuerdo mas importante fue el que me desvelo no haber sido nunca miembro de Soldado, sino tan solo un simple guardia que acompaño a Sefirot en su viaje a Nibelheim cinco años atrás. M fantasía me hizo asumir el rol de Zack, un chico moreno parecido a mi físicamente, que fue el que realmente llevo a cabo todos los hechos que yo recordaba, me había encontrado a mi mismo y confesé mis mentiras sobre lo ocurrido acerca de mi dudosa estancia en Soldado. “Otra vez en Bajo Junon” Nuestro próximo destino era el reactor submarino de Junon, donde se encontraba la tercera Materia Enorme. Nos equipamos de materia y armas en lo que quedaba de Mideel y nos dirigimos a Junon. Allí pague 10 Gil al guardia de Shinra y subí por el ascensor. No había necesidad de disfrazarse en esta ocasión, así que corrí todo lo que pude hasta que llegue a una intersección desfilando que salieron corriendo al verme. Los seguí y entre en un ascensor, donde me atacaron algunos guardias de Shinra mientras una señora muy amable (aunque algo asustada) nos bajaba al siguiente piso. Seguimos avanzando por los corredores hasta llegar a otro ascensor. Lo tomamos y llegamos por el norte a una especie de túnel bajo el agua, que seguimos hasta que llegamos a una cámara donde presione un botón rojo para que se vaciara el agua. Al salir, giramos hacia la izquierda, luego hacia arriba y finalmente llegamos a una habitación llena de soldados de Shinra que nos atacaron nada mas al vernos. Tras acabar con ellos corrimos hacia la derecha, donde nos atacaron dos guardias mas. Entramos por la puerta y encontramos el receptáculo donde tenían la Materia Enorme pero de repente, un gancho comenzó a birlárnosla delante de nuestras narices. Corrimos hacia la derecha y vimos que le culpable de aquello era oro que no Reno, que estaba cargando la materia en un submarino y preparándose para largarse. Para evitar que nos hiciéramos con la materia, nos lanzo encima a un robot peligrosísimo. Robot de Carga Acorazado Este era inmune a Despacio o Parar, pero era especialmente sensible a los Relámpagos asi que conjure a Ramuh para que lanzara sobre el su rayo del juicio. Cuando ya habían sucumbido varios compañeros tuve que llamar a Fénix para que nos ayudara reviviéndolos. Costo trabajo terminar con él, y nos entretuvo el tiempo suficiente como para que Reno consiguiera su objetivo de escapara con la Materia Enorme. La única posibilidad era seguirlo en otro submarino, asi que tiramos por la derecha hasta que vimos uno, pero antes fuimos recogiendo todos los objetos que había en los cofres que veíamos a nuestro paso. En el que estaba mas próximo al submarino encontramos las Escamas de Leviatán, que luego nos serian muy útiles. Por supuesto, los guardias de Shinra intentaron impedir que accediéramos al submarino, pero en ese momento nada podía detenernos y dimos buena cuanta de ellos y de la Tripulación del interior. Una vez a los mandos perseguimos al submarino rojo evitando con cuidado las minas. El problema era que no podíamos ver, y la única ayuda que teníamos era la de un sonar que nos indicaba la posición de los objetos en el fondo del mar. La clave estaba en controlar la velocidad para no chocar y en no perder de vista al submarino de Reno, disparando en cuanto estuviera a tiro. No fue muy difícil hacer que diera con su casco en el fondo del mas. ¡Hurra!. Ahora teníamos que recuperar la Materia, para lo cual me sumergí con el submarino y busque en las costas cercanas al Templo de los Ancianos, en la parte sur y central del mapa. No tarde mucho en dar con él y al aproximarme me quede con la materia Enorme. ¡Ya solo me quedaba una Materia Enorme para tener las cuatro! “Nuevamente en la Ciudad Cohete” Tras escuchar una señal de radio en la que nos informaron por equivocación de que la cuarta Materia Enorme estaba a punto de salir del aeropuerto de Junon, partimos para allá inmediatamente, pero no pudimos impedir que el avión despegase con dirección a Ciudad Cohete. Volvimos rápidamente a Viento Fuerte y nos encaminamos a Ciudad Cohete. La rampa de lanzamiento del cohete estaba plegada de agentes de Shinra, que trataron de impedir que entráramos en la nave. Tras varias escaramuzas nos tuvimos que enfrentar con el mismísimo Rude. Rude Primero nos ocupamos de los soldados, pues tenia la habilidad de hacer dormir a la gente en mitad del combate. Rude no era demasiado duro- a pesar de su nombre-, aunque tenia la habilidad de curarse a si mismo y de lanzar una barrera protectora mientras utilizaba su golpe especial, la chispa, que podía usar hasta tres veces por turno. Una vez superado este último obstáculo, entramos en el cohete, donde tras una corta lucha llegamos a las sala de control. Los chicos del capitán Cid iban a cargar una bomba de materia para volar en pedazos al meteorito y asi salvar el planeta. Cid los hecho y el cohete despego. La materia estaba oculta en el núcleo del reactor del cohete, asi que nos dirigimos allí subiendo unas escaleras e introdujimos la clave de acceso de identificación de usuario ( 0, ÿ, x, x) para abrir el panel de control y tomar la Materia Enorme. Volvimos a la sala principal y bajamos por la escalera de abajo. Poco después, a Cid le cayo encima un escombro que se desprendió por una explosión, pero con la ayuda de Shera pudimos quitárselo de encima. Nos introdujimos en la cápsula de escape, donde Cid nos emociono con sus palabras. ¡Al fin era un astronauta!. Asi que volvimos al Cañón Cosmo, para malestar de la pobre Yuffie, quien se mareaba en estos viajes dentro de Viento Fuerte. Una vez reunido con Bugehagen llame con el PHS a todos mis amigos del equipo. Le encargue al sabio anciano que cuidara de la Materia Enorme y la coloco en su ingenio planetario, donde podíamos volver a buscarla en otro momento. Nos embarcamos en la nave Viento Fuerte en dirección Norte. “Regreso a la Ciudad Olvidada” Nuestro destino era de nuevo la Ciudad Olvidada. Evoque mis recuerdos: teníamos que atravesar la Ciudad Huesos y el Bosque Dormido para alcanzarla, y una vez allí, en el cruce, tomar el camino de la izquierda. Me encamine hacia el centro de la sala, hacia el enorme cristal azul. Para ello fui todo a la derecha y aparecí en las escaleras, cerca del cristal. Bugenhagen nos comento que necesitaba la Clave de los Ancianos para activar el cristal. Un acertijo nos indico que en el lugar de designación los rayos del sol no lo alcanzaban jamas. Asi que nos metimos en el submarino y nos dirigimos hacia el continente del norte. Al sumergirnos por allí, encontramos la Clave de loa Ancianos en una cueva oculta en un recodo. Una vez con la llave en su poder, Bugenhagen la introdujo en una caja y formo una catarata de agua alrededor del cristal. Me aproxime hasta él y pude ver que el agua hacia las veces de pantalla para proyectar imágenes. Reviví el doloroso momento de la muerte de Aeris y vi la Materia Sagrada. Llegaba la hora de regresar a la metrópolis de Migdar, pues Cait Sith me informo de que ARMA se dirigía hacia allí y de que Rufus había reinstalado el cañón de Junon en Migdar para disparar y destruir la barrera que protegía el acceso al cráter. Cuando nos aproximábamos a Migdar vimos que ARMA estaba prácticamente encima. Pensamos en toda la gente que habitaba allí y no tuvimos mas remedio que enfrentarnos a ARMA, asi que buscamos un buen sitio en la playa cercana, bajamos de Viento Fuerte y esperábamos su llegada. Arma Diamante Fue una lucha muy dura, pero mientras combatíamos con ARMA, la bestia cambio de objetivo y lanzo un ataque contra Migdar, al mismo tiempo que la Hermana Ray, el cañón transportado por Rufus, disparaba también. ARMA cayo bajo el fuego del potente obús de energía, pero antes había disparado ya sobre Migdar. La barrera del cráter había caído. “Saltos en Migdar” Nos dirigimos en Viento Fuerte hacia el cráter del Norte. La barrera de Sefirot que protegía su entrada había desaparecido. Pero antes de descender. Nos enteramos gracias de nuevo a Cait Sith, de que Hojo quería volver a realizar un disparo con la Hermana Ray, con el peligro que ello suponía. Había que impedirlo, asi que cambiamos el rumbo y saltamos en paracaídas en Migdar en un emocionante vuelo. Seguí a Cait Sith y, tras hablar con todo el mundo, bajamos por unas escaleras. Continuamos por otras que teníamos en frente y exploramos bien la zona para conseguir todo el contenido de los cofres. Luego, partiendo desde la zona del comienzo, baje la escalera hasta el final, tire hacia la derecha y el suelo cedió, pero no ocurrió ningún trastorno. Todo lo contrario, pudimos subir por tuberías rojas y nos dejamos caer por un conducto. Subimos por las escaleras y llegamos a un Salva Punto y entramos por el túnel que había junto a el. En lo túneles del tren fuimos hacían el norte y no tardamos en encontrarnos con Elena, Rude y Reno de los turcos, que tenían la orden de matarnos. Reno, Rude y Elena La lucha fue de las mas intensas que recuerdo: si separados eran peligrosos, juntos constituían un equipo temible. Finalmente le dejamos contra las cuerdas y huyeron despavoridos. Fuimos hacia el sur y descubrimos que el camino estaba cortado después de un buen trecho. No obstante, nos sirvió para hacer buena provisión de Éteres que dejaban las criaturas que vencíamos a nuestro paso. Siguiendo por el norte encontré una bifurcación hacia la izquierda y otra a la derecha. La de la derecha me llevaba de nuevo al cuartel general de Shinra, mientras que la de la izquierda acababa en unas escaleras. La subí y justo en ese momento apareció un gigantesco engendro mecánico con Heidegger y Escarlata como tripulantes. Bestia Orgullosa de Heidegger y Escarlata La Bestia Orgullosa, como llamaba Heidegger a su “criatura”, era un durísimo enemigo que puso a prueba mis nervios en un combate de exagerada duración. Fue cuestión de aguantar la enorme tensión, pero finalmente la Bestia Orgullosa callo rendida a nuestro pies ante el estupor de Heidegger. Subí las escaleras sin apenas entretenerme porque merodeaba por allí un temible tanque, asi que preferí no salvar la partida y subí directamente. Cait Sith me indico donde estaba Hojo y este ultimo me contó que yo era el único clon de Sefirot que tuvo éxito. También dijo que Sefirot era su hijo, al cual había “donado” al proyecto Jenova del profesor Gast cuando aun estaba en el vientre de su madre. Hojo se había inyectado el mismo células de Jenova y nos ataco ante nuestro asombro. Hojo El muy cobarde utilizo una cápsula que había desarrollado en sus experimento que contenía a dos criaturas sintéticas que utilizo para protegerse de nuestros ataques. Cada vez que las eliminábamos volvía a lanzar otra cápsula, asi que centramos nuestros ataques mágicos en el. Con este método el combate no duro mucho, pero cuando ya estaba vencido, las células de Jenova produjeron una mutación en el científico, transformándolo en un monstruoso amasijo de carne. Su deformada mano derecha era ahora mucho mas peligrosa, y fue nuestro primer objetivo. Aunque una vez destruida volvió a regenerarla, la mutación le causo serios daños y memo considerablemente su resistencia. A pesar de que había perdido su forma humanan, todavía era capaz de lanzar conjuros como Sueño o Confusión. Pero aunque su resistencia era considerable, logramos derrotarlo en pocos minutos atacando directamente el resto de su cuerpo. Ante nuestras miradas asombradas, Hojo sufrió una nueva mutación, convirtiéndose en una especie de hombre serpiente que nos ataco con Sueño, Veneno, Silencio y Despacio, además de golpearnos con ataques combinados bastante dolorosos. Comprobamos que la Gravedad de le afectaba, pero utilizando nuestras magias de invocación mas poderosas y atacándole con rapidez (Prisa) logramos vencerlo finalmente. Llego entonces lo importante: si no vencíamos a Sefirot moriríamos a causa del meteorito. No solo luchaba para salvar el planeta, si no también para saldar la cuentas pendientes de enemistad personal. Todos estábamos dispuestos a luchar por algún motivo particular, pero preferimos dividirnos para meditar sobre ello. Tifa y yo nos fuimos juntos; recordamos en la Corriente Vital la Corriente de la conciencia y el momento en que le prometí mi ayuda se le pasaba algo e cualquier ocasión. Tifa le daba significado a todo, y yo por mi parte quería decirle algo bonito y profundo, pero no sabia cómo. Entonces ella reacciono con esta frase inolvidable: “Las palabras no son lo único que dice a la gente lo que piensas”. Aquella noche junto a Tifa fue muy especial. A la mañana siguiente, en la nave Viento Fuerte, nos reunimos todos. No me habían decepcionado. Íbamos a demostrarle de una vez por todas a Sefirot que con nosotros no se jugaba, y menos cuando el destino del planeta dependía de ello.
|